Cerró el mes de junio con una tasa de inflación mensual de 2,5% lo que representa un aumento de los precios en un año cercano al 24%, la tasa de inflación más elevada de América y una de las mayores del mundo.
Son Venezuela y los venezolanos víctimas del alza sostenida de los precios en un entorno de debilidad en el crecimiento de la economía.
Para que se tenga una idea de la espiral de los precios, vale mencionar que la inflación en Colombia es 2,0% en un año y acá en Venezuela tenemos 2,5% en un mes. Claramente ello refleja un monumental fracaso de la política económica más aún si se toma en cuenta que en Venezuela existen controles de cambio y de precios estrictos desde 2003, medidas que sin embargo han resultado ineficaces para contener el aumento de los precios.
Estos controles no son un remedio para la inflación y lo que hacen es acumularla y generar escasez como lo demuestra la experiencia universal.
Es increíble que haya ministros del área económica que piensen que mediante un control de precios se puede abatir la inflación. El control de precios es equivalente a querer curar una fiebre con una ducha con agua fría sin atacar la causa de ese estado febril.
De hecho, según reporta el BCV la ausencia de producto subió de 9,0% a 12,0% entre junio de 2010 y junio de 2011, lo que implica que de cada cien productos doce no se consiguen o escasean en los anaqueles. Un país con tasas elevadas de inflación como la de Venezuela sufre de varios males, entre ellos los siguientes: en primer lugar, una disminución de los salarios reales y por tanto de la capacidad de compra de los trabajadores. Cifras del BCV consignan que el poder adquisitivo de los empleados y obreros ha disminuido durante tres años consecutivos debido a las elevadas tasas de inflación que registra Venezuela.
Ahorros devaluados. En segundo término, los ahorristas terminan arruinados en la medida en que la inflación liquida el valor del dinero mantenido en los bancos. ¿Cómo? Si usted devenga por una cuenta de ahorros o a plazo una tasa de interés máxima de 12% y la inflación es 24%, en realidad usted perdió 12% de su dinero. Claramente, la inflación es enemiga del ahorro.
En tercer término, una economía inflacionaria no puede competir en la economía mundial porque sus productos son caros con relación a los bienes que venden otros países. Ello se traduce en una merma de la capacidad de producción en Venezuela y la destrucción de puestos de trabajo. Aparecen así los perdedores en la ruleta de la inflación: los trabajadores, en primer lugar y aquellos que depositan su dinero en el sistema financiero, estén ocupados o vivan de una pensión.
¿Quién se beneficia de la inflación? Son muy pocos los ganadores con el proceso inflacionario. En particular, no pierden aquellos cuyos salarios e ingresos estén en permanente ajuste con la subida de los precios. Tampoco se perjudican quienes son productores y comerciantes, que no son muchos, que pueden trasladar a los productos finales el incremento de costos que significa la inflación.
José Guerra / www.aporrea.org
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