BARCELONA.- Descalzas, otras con bebés en brazos, vistiendo ropa desgastada y con un recipiente de cartón en la mano, mujeres y niñas de la etnia Warao esperan la luz roja de los semáforos de Barcelona, para caminar entre los vehículos y pedir limosna a los conductores.
Ellas no hacen malabarismo con pines y pelotas, tampoco desafían la gravedad montadas sobre una rueda para que les den una moneda. Sólo cuentan con una tímida sonrisa y una mirada llena de ingenuidad que busca convencer, sin decir una palabra, a los choferes para que colaboren con dinero.
Zonas
Algunos de los lugares que los grupos indígenas frecuentan para “martillar” a conductores y pasajeros, son la avenida Fuerzas Armada (a la altura de la Casa del Abuelo), avenida Argimiro Gabaldón (semáforo cercano a la UDO) y cruce de la avenida Jorge Rodríguez con Juan de Urpín. Mientras que a orillas del río Neverí, en las inmediaciones de la avenida Cajigal y del puente Bolívar, se encuentra un campamento improvisado por la etnia, para descansar durante las noches.
Vienen del Orinoco
Ante esta situación, la alcaldesa Inés Sifontes indicó ayer que el grupo indígena que frecuenta las vías de la localidad son Waraos y provienen del Delta del Orinoco.
“Hay personas explotadoras que engañan a los indios y los traen desde sus tierras para ponerlos a pedir limosna en las calles de la capital del estado Anzoátegui”, acotó Sifontes.
Agregó que se coordinarán esfuerzos con la dirección de Desarrollo Social y Protección Civil para enviarlos a su sitio de origen.
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